Armonia Blues
Hubo una vez un gato que perseguía a un ratón por un sendero infinito de cuerdas que estaban atadas a un sin número de martillos, cada uno de estos martillos producía estrepitosos acordes los cuales rompían con todas y cada una de las leyes de la armonía musical, todo dependida de la velocidad del ratón y del grosor de las patas del gato, que a veces pisaban hasta cuatros Fas sostenidos que equivalían como a tres piezas blancas y un par de negras, repartidas caprichosamente en octavas.
Por el contrario el ratón podría tardarse hasta veinte semicorcheas en cruzar el vasto blanco que al final se veía interrumpido por una gran barrera negra que según Vela Bartok no era mas que un Mi bemol.
En algunas ocasiones estas interminables persecuciones se veían interrumpidas por algunas detonaciones de dinamita, planchas que caían desde algún armario o unas cuantas copas rotas.
Algunas variaciones se daban en escaleras que nunca terminaban o en unos cuantos kilómetros de baldosas, por lo general de colores intercalados, que terminaban en un pequeño agujero negro y un fuerte golpe del gato.
Tal vez esta historia no lleve a ninguna parte, tal vez la teoría de la armonía según Tom y Jerry sea mas compleja que la de Vela Bartok o la de cualquier otro músico, lo que realmente importa es que esos pies negros, cobijados por unas medias de colores caídas y unas largas faldas amarillas y rojas, degustaban un buen blues mientras el gato perseguía la ratón.